Conversamos con Ricardo Barckhahn, el ejecutivo a la cabeza de Cool Carriers, uno de los mayores operadores mundiales de naves frigorífico para el transporte de productos refrigerados alrededor de todo el mundo. En Chile, su desarrollo ha ido a la par con el de la industria de la exportación frutícola, que es uno de los principales sectores exportadores de nuestra economía, con más de 3 millones de toneladas de fruta chilena enviada al exterior cada año.

¿Cuáles son las principales características de Cool Carriers, que sitúan a la empresa en el mercado del transporte marítimo?

“Somos una compañía naviera con una flota de alrededor de 60 buques frigoríficos, que operan en los distintos tráficos fruteros del mundo. Cool Carriers es una compañía de mucha trayectoria, que lleva más de 100 años operando en el mundo. En Chile, contamos con oficina propia desde hace más de 30 años y básicamente contamos con dos servicios principales durante la temporada de fruta, que se extiende de noviembre a abril de cada año: un servicio que va a la costa este de Estados Unidos, finalizando su trayecto en el puerto de Filadelfia, y otro servicio que va a la costa oeste de Estados Unidos, que culmina en el puerto de Los Ángeles”.

¿Cuál es la visión de la innovación que tiene Cool Carriers y cómo la han llevado adelante?

“Cool Carriers una empresa cuya casa matriz se encuentra en Europa, con una estructura organizacional que ha tenido cambios importantes en el último tiempo, producto de muchos factores. Hemos sido muy intensivos en la incorporación de tecnología, como por ejemplo sistemas internos y reporting. También hemos invertido en software para el control de nuestras naves, como parte de un desarrollo que lleva muchos años y está en constante evolución. Uno de los aspectos más innovadores en este sentido es un software desarrollado por ingenieros chilenos, que permite llevar un control de fletes y de documentación conectado a las distintas autoridades, el cual hoy utilizamos en nuestras operaciones en Estados Unidos, Europa, Oceanía y América, y que es controlado desde Chile”.

¿Cómo ven el rol del CIN para las empresas de la región?

“Lo vemos como muy interesante, ya que si bien las compañías navieras pertenecemos a un segmento que tiene muchos actores pero que es bastante cerrado, el CIN nos ha permitido conocer otras industrias, otros negocios. Ha sido una experiencia buena, sobre todo por el hecho de poder escuchar las experiencias de otros actores de la región, es muy positivo”.